miércoles, 13 de noviembre de 2013

Nacen de los sueños

     Había un recóndito lugar. Uno de esos en los que no sabes muy bien cómo has llegado, y aunque intentes recordar cuál pudo ser el camino, parece que hubieras aparecido allí llevado por un sueño.
    Recuerdo que lo primero que vi al llegar fue una cuesta que se abría paso entre las modestas casas y los frondosos árboles, terminando en un estallido de colores en el cielo y en un sol que perdía fuerza conforme se acercaba al horizonte. Parecía casi un desafío de la naturaleza tal ingeniería del espacio, pero lo cierto es que ahí me encontraba yo. Sin saber cómo había llegado y fascinada por el encanto de aquel lugar que con tanta luz disimulaba la profunda oscuridad que albergaba alguno de sus muros.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Báilame